REPROCHES
REPROCHES
No sé si el papel será mi pañuelo, y no sé ni siquiera si necesito pañuelo; en estos momentos ya casi no me quedan lágrimas de todas las que han sido vertidas; casi no me queda voz, de todos los gritos dados.
He sentido dolor, mucho dolor, que ha dado paso a un hueco, a un vacío, como las botellas del mueble bar ahora sin líquido después de intentar buscar en ellas mi inútil consuelo. Por quedar no me quedan ni reproches, no sé si vale la pena echarte en cara tu mentira, tu engaño, no sé si merece la pena recordar lo que teníamos juntos y que tú solo has destrozado...
Años, muchos años; tiempo, mucho tiempo...
Incluso cuando me confesaste la verdad, cuando me dijiste que yo no era la única, yo te pedí más tiempo, tiempo para pegar los pedazos del amor, para recomponer todo ese tiempo como si de un jarrón de porcelana se tratara.
Y me lo diste, dijiste que adelante, que estabas de acuerdo.
Y yo me volqué, y luché y peleé; y fui yo misma y todas las demás..., una adolescente enamorada, una odalisca sensual, una leona protectora de sus cachorros, una loba herida peleando por lo suyo, y... una tonta, una necia al creerte; pues sólo yo recomponía lo roto, sólo yo pegaba nuestro jarrón, tú te limitabas a disfrutar de mi esfuerzo, de mi amor. Y mientras, yo convencida de recobrarte, de tenerte de nuevo; tú te excusabas del engaño diciendo que lo sentías, que te habías enamorado.
¿Enamorado? Nunca conmigo usaste ese término, y esto me humillaba todavía más; no creías en él, y ahora es tu razón, es tu locura, es tu todo.
Dolor por el engaño, rabia por yo volverme a engañar...
Amigos; dices que quieres que sigamos siendo amigos, pero los amigos son fieles, no se mienten, no engañan. No me pidas que intente también recomponer nuestra amistad; no tengo fuerzas, ni ganas, ni necesidad.
Ahora te vuelvo a pedir tiempo. Tiempo para olvidarte, o al menos ignorarte, tiempo para no echar de menos tu olor en mi cama, tiempo para acostumbrarme a no ver tus camisas junto a mis faldas en el armario, tiempo para no poner dos tazas en el desayuno, tiempo para llegar a casa y no sentirme sola...













only-you dijo
Guau, este relato me ha dejado sin palabras... Que dificil es la vida!
Un beso!
26 Febrero 2009 | 12:28 AM