FLORENCIA
FLORENCIA
Pequeña, la pequeñez es el sentimiento que recojo de mi breve estancia en Florencia; y no por el espíritu florentino de Leonardo Bruni, canciller de Florencia en 1410, espíritu que mantienen los florentinos actuales, el sentimiento de sentirse superiores al resto de los italianos, convicción que les hizo alcanzar el apogeo de la belleza hace cinco siglos; Florencia te hace sentir pequeña precisamente por eso, por su belleza, por su grandeza artística... es arte en cada esquina, cada adoquín de las calles, cualquier espacio es volver al Renacimiento y tienes la sensación de que en cualquier momento Miguel Ángel , Leonardo, Brunelleschi, saldrán a tu paso cruzando el puente Vecchio, ¡¡¡qué bello!!!; la luz del sol en las casas sobre el río Arno ilumina de colores mágicos la imagen y es un sueño del que disfrutar despierto, por algo es considerado el puente más bonito de Italia con sus características balconadas de colores; este puente fue salvado de la destrucción por el propio Hitler que en la retirada de las tropas alemanas de la ciudad ordenó que se derribaran todos los puentes menos este. Es el más destacado y antiguo de los seis puente de la ciudad; hoy repleto de tiendas de orfebres que sustituyeron a carniceros y pescaderos; Cosme I lo hizo coronar por una galería cubierta, que le permitía ir del Palacio Pitti al palacio Vecchio pasando por la Galleria degli Uffizi con total tranquilidad. (foto I)
Sigo admirando Florencia atravesando la Galeria de los Uffizi, la que por desgracia no puedo visitar por falta de tiempo y allí sí que me encuentro con Miguel Ángel (foto II); para ver cercano al cielo, la torre de Arnolfo di Cambio de 94 m de altura, del Palacio Vecchio, donde se encuentran los lujosos apartamentos que ocuparon los Medicis, llamado posteriormente palacio Vecchio (viejo) en oposición al entonces nuevo Palacio Pitti.(foto III)
Éste preside la Plaza de la Signoria, corazón latente de la ciudad, poblada de figurantes móviles que nos acercamos impresionados a los figurantes inmóviles y eternos, como el Perseo victorioso de Cellini; El rapto de las Sabinas de Juan de Bolonia o Hércules y Caco que junto con el más fotografiado David de Miguel Ángel (copia del original que está en la Academia), custodian la entrada al Palacio, hoy Ayuntamiento. (foto IV, V) David, merece un capítulo aparte, puedo decir que más que la escultural y perfecta anatomía, me impactó su mirada, casi tan penetrante como la de Moisés, en San Pietro in Vincole en Roma.(foto VI)
La otra figura imponente de la plaza es la estatua de Neptuno realizada por Bartolomé Ammanati. Esta figura ya nació con la controversia de que Miguel Ángel criticó a su autor indicando que había destrozado un gran bloque de mármol; y recibe por parte de los florentinos el apodo de "Il Biancone" por su color blanco. (foto VII)
Desde allí por la comercial Via dei Calzaiuoli (foto VIII), llegaremos ante la impactante imagen del Duomo Santa Maria del Fiore, corazón y emblema de Florencia (tiene 155 m de largo; sólo tres templos en el mundo son superiores en tamaño: el de San Pedro, en Roma, y las catedrales de Milán y Londres). Su exterior, lleno de mármoles que se abrazan al sol con colores verdes, blancos y rojos... un regalo para los ojos del cuerpo y del alma. Y la obra maestra la Cúpula doble de Brunelleschi, una proeza arquitectónica con dos casquetes, exterior e interior, un proyecto ingenioso que permitió elevar la cúpula progresivamente sin andamiajes; 463 escalones llevan a la cúpula, escalones que por supuesto yo no subí, desde dónde observar las maravillosas vistas de Florencia; si alguien se anima puede seguir subiendo escalones, 414 exactamente en el Campanile di Giotto, de 85 metros de altura, o quedarse abajo admirando uno de los más hermosos campanarios de Italia y quizá de Europa.(foto IX, X, XI)
Unido a este conjunto de belleza, el Baptisterio o la Basílica de San Juan ;obra cuyo origen está envuelto de misterio; en el Renacimiento decían que fue construido en honor a Marte, dios de la guerra, para celebrar la fundación de Florencia. De forma octogonal y rematado por un techo piramidal, recuerda al Panteón de Roma,con frisos, pilastras y cornisas, su elemento más conocido sea quizás la puerta oriental, llamada Puerta del Paraíso, puerta de bronce dorado que casi parece oro, dividida en diez paneles que narran episodios del Antiguo Testamento, a la cual Ghiberti dedicó 25 años para realizarla, alcanzando la perfección en la profundidad y el movimiento de las multitudes.(foto XII,XIII )
De regreso al autocar que nos esperaba para llevarnos al barco, otra de las maravillas florentinas sale a nuestro paso, quizá estaría mejor dicho que somos nosotros los que la buscamos, es la Iglesia de Santa Maria Novella, fachada renacentista, de nuevo mármoles (Carrara está próxima), nave gótica y vidrieras de colores, la Trinidad de Masaccio y un claustro donde perderse con la imaginación en otros tiempos. (foto XIV)
Florencia es mucho más, muchísimo más, los cruceros no permiten ver las ciudades visitadas completamente, este no es el objetivo, los cruceros nos acercan a ciudades maravillosas, a lugares especiales, para tener una toma de contacto y poder decidir si ese lugar requiere una nueva visita por nuestra parte o no. No era mi primera vez, Florencia no era desconocida, pero ha sido tan sorprendente, incluso más, que esa primera vez... aunque desde luego me espera muchas veces más, ¿os venís conmigo?. (foto XV, XVI)
*** Las imagenes las cargo en mis fotos.












*EspumadeMar* dijo
yo hace unos años... estube en florencia y es preciosa, me encanto,pero ahora netre nosotras que nadie nos lee, mas me gusto los italianos, pues estan buenisimos... mmm. auuuuu.
pasa buena noche... mis abrazos lokitos
7 Mayo 2009 | 08:27 PM