FUEGOS ARTIFICIALES (relato erótico)
FUEGOS ARTIFICIALES
Ocurrió paralelo, casi al unísono no sé si lo que podía ver desde mi lecho a través de la ventana, brillando en el cielo, iluminando la oscuridad del dormitorio, era lo que estaba ocurriendo en mi interior, lo que se había ido sucediendo paso a paso, paulatinamente.
Me dejé llevar hasta la habitación envuelta en una especie de nebulosa, de sueño despierto, y al tiempo que los primeros fuegos artificiales rompían el silencio, esos fuegos espaciados, tímidos, como ráfagas, que se enfrentaban a la oscuridad del cielo intentando romperla; así empecé a sentirme cuando tus labios se engancharon en los míos intentando con la lengua hacerse espacio en mi boca.
Cuando la intensidad de los fuegos y la frecuencia se fue haciendo mayor, mi cuerpo empezó a sentir sensaciones más fuertes y más continuas, ya no sólo eran despistados cohetes, no, ahora era una cadena de ellos, no acababa uno y aparecía el otro, incluso en momentos se encontraban en el mismo espacio y unían sus destellos y sus brillos, conjugándose en una armonía de color y luz.
Lo mismo que lo que estaba ocurriendo en mí, ni yo misma era capaz de canalizar las sensaciones que me desbordaban al sentir como tus manos abandonaban mi cintura para perderse bajo mi vestido, acariciando mis muslos y buscando disimuladamente la unión de mis piernas dónde los primeros estallidos de placer se empezaban a materializar en humedad, resultado de ese calor interior, de esos fuegos artificiales que se estaban desatando en mí.
Tumbada en la cama podía ver el reflejo de las luces de colores inundando las paredes del cuarto, al tiempo que oía el chisporroteo de los petardos al rasgar el aire y éstos se confundían con mis expresiones apasionadas en forma de jadeos continuos cuando tu lengua inundaba mi centro de placer y mis pechos se henchían al sentir como tus dedos pellizcaban mis pezones, todo al tiempo, todo al unísono, en un continuo chisporroteo de estremecimientos...
Estrellas , palmeras, cascadas, se vertían en la oscuridad invadiéndola de cromatismo chispeante; grandes, ruidosas ; todo en el mismo instante en que te sentía dentro de mí, llenando mi interior con tu poderoso fuego de artificio, con ímpetu, con fuerza, con pasión como las luces mágicas que veía por la ventana ; para acabar estallando en esa traca final donde los ruidos exteriores eran enmudecidos por mis gritos al notar cómo te derramabas en mí y sentir cómo mis sensaciones se desbordaban en una lluvia de luminoso placer.
El cielo ahora también, dejaba caer los restos de fuego como lágrimas de felicidad...















Lidia Cervantes dijo
¡¡Diosss y yo con fiebre!! Me voy a fundir por tu culpa.
Sugerente y excitante paralelismo. Me gusta.
Bravo, encantadora, me gustan tus palabras
Una mascletá de besos
27 Octubre 2009 | 11:06 PM